Hace muchos años la radio dejó de ser en el Perú un espacio decente. La recreación inteligente, inventiva, el disfrute pleno y el acceso a la información y a la cultura mediante speakers respetables, documentados no está más en el dial. Qué lastima. El neoliberalismo fujimorista terminó por liquidar los atributos distintivos de la radio peruana que la hicieron tan respetable en la región. Dicen que todo es posible en la Dimensión Desconocida. Por eso cuando el liberalismo salvaje se volvió la única alternativa posible en un país pobre, desarticulado y con pobrísimos niveles educativos, comenzaron a sucederse extrañas paradojas en el mundo de los negocios. El acceso a las concesiones de radiodifusión implicó en un momento determinado la homologación de requisitos administrativos exigidos -por ejemplo- a usuarios agrarios de aguas; o a transportistas que gestionaban una autorización para una “camionada de papas". Como el éxito a cualquier precio estaba socialmente aceptado, cualquier mortal podía administrar una estación de radio, pararse frente a un micrófono y de esta manera asegurar el pan de cada día sin medir los impactos negativos en la audiencia ciudadana.
Hoy los modelos de venta de servicios (RPP), de noticias continuadas (CPN Radio) y de shows de conversación (Radio Capital) satisfacen las necesidades de grandes masas urbanas, con muy bajos niveles educativos, ávidas de información así como de canales participativos suficientes. Pero esta misma radio urbana, popular, primaria, de gran sintonía nacional (sobre todo en el horario de las 7 a las 9 de la mañana que apela al sistema de subsidiarias) no integra al país. No puede hacerlo porque no existe una estrategia comunicacional nacional (como la que existe en Colombia y Brasil) a la cual insertarse; y porque esa estrategia radial nacional difícilmente podría conversar con las prioridades regionales y locales, tan contrastadas y específicas. Si a eso se le añade el argumento falaz de nuestros broadcasters en el sentido de que hay que darle al pueblo lo que le gusta se puede entender fácilmente el naufragio de la radio en el Perú.
En esta entrada quiero referirme solo al set list musical del país. No escucho cumbia por la radio. Tampoco música brasileña, ni música folk & western ni reggae. Pero respeto plenamente los gustos de los seguidores de estos géneros. Tengo oídos exclusivamente para el rock n´roll, el pop, el blues, el jazz, el swing, la música sinfónica, la música en castellano, las instrumentales, en vernácula la música ayacuchana y casi todo excepto esa chillona y grosera cantadas con arpa y el world music. No más. Y porque soy restringido en mis gustos no puedo sino lamentar el cierre de Z Rock & Pop. Una radio que literalmente “quemaba” solo 100 canciones al día; con todos los efectos adversos a la salud de las personas que generan los “chicharrones musicales” y la necroleína aceitosa de la llamada “música de los ochentas” (“los ochentas” es un mexicanismo; correspondería decir mejor “los ochenta”). Pero aún así, en el taxi, en el grifo, en el restaurante, en el bar, era mejor escuchar Z Rock & Pop que Radio La Calle por ejemplo, que la ha sustituido en la frecuencia 95.5 FM, teniendo en su menú mucho reggaeton y muchas cumbias. Ahora, radio Oxigeno, radio Mágica, radio Oasis se han metido en los corazones del oyente que dejó Z Rock & Pop.
Como la radio permite la movilidad social (hacia arriba y hacia abajo), es decir que la gente con mayor poder adquisitivo y gustos exclusivos escuche música popular, y viceversa; creo que también es una evidencia palmaria que la fragmentación de gustos, las especificidades son los rasgos comunicacionales de estos tiempos. Y que la radio debe ser un espacio de socialización democrática. Ojo, democrática y no hegemónica. Muchos dirán, pero tienes el iPOD, el MP3, la Internet ¿Por qué tanto problema? Es que más allá de mis anacronismos creo que la radio es irremplazable pues tiene una función social integradora, liberadora, catártica; muy opuesta a las esencias narcisistas del iPOD, el MP3 o la Internet.
Por eso lamento la salida de circulación de Z Rock & Pop porque plantea además una paradoja ¿Cómo los propietarios de una radio especializada en rock y pop; con una legión de oyentes; con varios años en el mercado; deciden emplear la frecuencia electromagnética con otros fines supuestamente comerciales (léase, difusión de cumbias adocenadas y de un reggaeton mayorista) cuando el Perú vive una primavera de grandes conciertos con bandas de pop y rock de primer nivel que vienen llegando sin prisa y sin pausa?, ejemplo: Paul McCartney, ¿No será que Radiohead, Coldplay y AC/DC desecharon olímpicamente sendas ofertas de conciertos en el país, porque la volatilidad y la tropicalización del mercado peruano no aseguraban un retorno económico en el tiempo?.
Volviendo al tema que mas arriba había escrito, una pregunta final dirigida a los nuevos propietarios de la frecuencia 95.5 FM ¿No creen que los oyentes de varios años se merecen por lo menos una explicación o un comunicado público sobre el cambio de giro negocial? Un vendedor de camote en el mercado que al día siguiente comienza a vender pescado lo haría, sin duda alguna.
1.- Gerardo Manuel: discjockey desde hace 30 año, fundador de los Dolton`s, los Shain`s, actual director del grupo Humo y conductor del programa "Disco Club" por Radio Nacional del Perú, emisora que San Pedro de Cajas lo oye a las 9 de la noche.
2.- Armando Massé, presidente actual de APDAYC (asociación peruana de autores y compositores).
Por Jose A. Gamarra Amaro

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