lunes, 23 de mayo de 2011

GIVE PEACE A CHANCE



Me ha pasado con amigos de toda la vida. Me ha pasado con dos taxistas. Me ha pasado con mis hermanas y mi madre cuando aun se encontraba en Perú - ahora se encuentra en los Ángeles -, sentados alrededor de la misma mesa. Me ha pasado con mi esposa y con amigos de mi esposa. Me ha pasado con el dentista. Con mi padre. Con mis sobrinos y sobrinas, de estar hablando de corrida de toros, sin darnos cuenta ya estábamos hablando de política.Con vecinos de la urbanización. En pleno ascensor. Me ha pasado, por supuesto, con los trolls del Twitter y Facebook. Y apuesto a que me seguirá pasando hasta el 5 de junio, y quizá después.

Por más que muchas de mis últimas conversaciones sociales empezaron con un claro lema prohibitivo –"por favor, no hablemos de política"–, tarde o temprano la política se las ingenió para aparecer, y, con ella, la peligrosa chispa de un incendio. Basta que alguien toque tangencialmente algo relacionado con la coyuntura electoral para que todos caigamos de inmediato en mutuas y agotadoras interpelaciones: ¿Por quién vas a votar? ¿Ollanta o Keiko? ¿Qué? ¿Pero por qué? ¿Acaso ya no te acuerdas? ¿Y qué prefieres, un gobierno chavista? ¿Y no te importa la democracia? ¿Prefieres el retroceso? ¿O sea que toleras la corrupción? ¿No te das cuenta de que nos vamos a ir al diablo? ¿No te das cuenta de que ya estuvimos allí? Eres un posero que le sigue el juego a la izquierda. Lo que pasa es que tú no tienes conciencia. Cállate, idiota. Chau, resentido. Egoísta de mierda. Caviar de porquería. Etcétera, etcétera.

Si uno tiene tino, reflejos, puede apagar el fuego a tiempo y entonces el altercado solo devendrá en la instalación de un silencio glacial, incómodo, que desaparecerá a punta de gruñidos y bisbiseos. Pero si se imponen pasiones y prejuicios por encima de los argumentos, los involucrados acaban liados a golpes, o por lo menos haciendo el amague, tipo Vitocho con Luis Wilson.

Debemos estar funcionando muy mal como sociedad para haber permitido que nuestros círculos más cercanos se vean contaminados por la gran tensión nacional por las elecciones provocada. Una cosa es que el país esté polarizado, y otra que nuestra casa esté dividida. Una amiga me contó hace poco que su familia ha suspendido los almuerzos familiares hasta nuevo aviso, porque en el último la discusión electoral acabó en un hostigamiento innecesario, parecido al que ocurrió fuera de Canal N. Si no se lanzaron huevos, es solo porque se los acababan de comer. 

Lo más irónico es que la solución no está en evitar el tema. Al revés: es ahora cuando hay que aprender a hablar de política, de nuestras ideas, temores, del tiempo difícil que se viene. Obviarlo significaría acumular asperezas que terminarán estallando después, quizá ya no en la casa, pero sí en cualquier otra parte. Si nosotros, como familias, amigos, individuos comunes, no aprendemos a dialogar, a entender y tolerar que pensamos distinto, con qué cara se lo pedimos al país. 

Capacidad de comunicación evidentemente no veremos en el próximo Congreso. Tampoco relucirá en la caliente relación que inevitablemente sostendrán el próximo gobierno y la oposición. Mucho menos en las complejas negociaciones del futuro Ejecutivo con las descontentas poblaciones rurales. No. Hoy el conflicto social más inmediato está en el centro de nuestro espacio vital. Así de cerquita. Y si no sabemos resolverlo, terminaremos pareciéndonos mucho a todos esos políticos que a diario tachamos de inútiles, obtusos e impresentables

lunes, 16 de mayo de 2011

EL ROCK AND POP VA DESAPARECIENDO









      Hace muchos años la radio dejó de ser en el Perú un espacio decente. La recreación inteligente, inventiva, el disfrute pleno y el acceso a la información y a la cultura mediante speakers respetables, documentados no está más en el dial. Qué lastima. El neoliberalismo fujimorista terminó por liquidar los atributos distintivos de la radio peruana que la hicieron tan respetable en la región. Dicen que todo es posible en la Dimensión Desconocida. Por eso cuando el liberalismo salvaje se volvió la única alternativa posible en un país pobre, desarticulado y con pobrísimos niveles educativos, comenzaron a sucederse extrañas paradojas en el mundo de los negocios. El acceso a las concesiones de radiodifusión implicó en un momento determinado la homologación de requisitos administrativos exigidos -por ejemplo- a usuarios agrarios de aguas; o a transportistas que gestionaban una autorización para una “camionada de papas". Como el éxito a cualquier precio estaba socialmente aceptado, cualquier mortal podía administrar una estación de radio, pararse frente a un micrófono y de esta manera asegurar el pan de cada día sin medir los impactos negativos en la audiencia ciudadana. 

      Hoy los modelos de venta de servicios (RPP), de noticias continuadas (CPN Radio) y de shows de conversación (Radio Capital) satisfacen las necesidades de grandes masas urbanas, con muy bajos niveles educativos, ávidas de información así como de canales participativos suficientes. Pero esta misma radio urbana, popular, primaria, de gran sintonía nacional (sobre todo en el horario de las 7 a las 9 de la mañana que apela al sistema de subsidiarias) no integra al país. No puede hacerlo porque no existe una estrategia comunicacional nacional (como la que existe en Colombia y Brasil) a la cual insertarse; y porque esa estrategia radial nacional difícilmente podría conversar con las prioridades regionales y locales, tan contrastadas y específicas. Si a eso se le añade el argumento falaz de nuestros broadcasters en el sentido de que hay que darle al pueblo lo que le gusta se puede entender fácilmente el naufragio de la radio en el Perú.

      En esta entrada quiero referirme solo al set list musical del país. No escucho cumbia por la radio. Tampoco música brasileña, ni música folk & western ni reggae. Pero respeto plenamente los gustos de los seguidores de estos géneros. Tengo oídos exclusivamente para el rock n´roll, el pop, el blues, el jazz, el swing, la música sinfónica, la música en castellano, las instrumentales, en vernácula la música ayacuchana y casi todo excepto esa chillona y grosera cantadas con arpa y el world music. No más. Y porque soy restringido en mis gustos no puedo sino lamentar el cierre de Z Rock & Pop. Una radio que literalmente “quemaba” solo 100 canciones al día; con todos los efectos adversos a la salud de las personas que generan los “chicharrones musicales” y la necroleína aceitosa de la llamada “música de los ochentas” (“los ochentas” es un mexicanismo; correspondería decir mejor “los ochenta”). Pero aún así, en el taxi, en el grifo, en el restaurante, en el bar, era mejor escuchar Z Rock & Pop que Radio La Calle por ejemplo, que la ha sustituido en la frecuencia 95.5 FM, teniendo en su menú mucho reggaeton y muchas cumbias. Ahora, radio Oxigeno, radio Mágica, radio Oasis  se han metido en los corazones del oyente que dejó Z Rock & Pop.

Como la radio permite la movilidad social (hacia arriba y hacia abajo), es decir que la gente con mayor poder adquisitivo y gustos exclusivos escuche música popular, y viceversa; creo que también es una evidencia palmaria que la fragmentación de gustos, las especificidades son los rasgos comunicacionales de estos tiempos. Y que la radio debe ser un espacio de socialización democrática. Ojo, democrática y no hegemónica. Muchos dirán, pero tienes el iPOD, el MP3, la Internet ¿Por qué tanto problema? Es que más allá de mis anacronismos creo que la radio es irremplazable pues tiene una función social integradora, liberadora, catártica; muy opuesta a las esencias narcisistas del iPOD, el MP3 o la Internet.

      Por eso lamento la salida de circulación de Z Rock & Pop porque plantea además una paradoja ¿Cómo los propietarios de una radio especializada en rock y pop; con una legión de oyentes; con varios años en el mercado; deciden emplear la frecuencia electromagnética con otros fines supuestamente comerciales (léase, difusión de cumbias adocenadas y de un reggaeton mayorista) cuando el Perú vive una primavera de grandes conciertos con bandas de pop y rock de primer nivel que vienen llegando sin prisa y sin pausa?, ejemplo: Paul McCartney, ¿No será que Radiohead, Coldplay y AC/DC desecharon olímpicamente sendas ofertas de conciertos en el país, porque la volatilidad y la tropicalización del mercado peruano no aseguraban un retorno económico en el tiempo?.

      Les voy a contar algo de  como el rock, incluso, que se oía en los pueblito pequeño del Perú hace 29, 30 o 31 años atrás. San Pedro de Cajas está en la provincia de Tarma. Jóvenes inquietos, mejor dicho adolescentes de entre los 17, 18, 19 y el más viejo de 21 años, se juntan y acuerdan formar una emisora-fabricada artesanalmente y clandestinamente como hasta ahora operan muchas emisoras en el interior del país-con anuencia y apoyo de la Municipalidad del distrito, quienes incluso nos cedieron un "saloncito pequeño" en el tercer piso de la municipalidad. Luego de debatir por el nombre de la nueva estación la mayoría optó por llamarlo "RADIO SAN PEDRO", (el nombre está patentado desde el 2001 en Indecopi con costas, gastos e impuestos pagados con personería de cinco contrayentes). Corría el año de 1982. La emisora salió en la frecuencia de FM 101.1. Al momento de diseñar las programaciones, y hacia donde apuntaban cada una de ellas, o cual era su segmento social de sintonía, la mayoría también aceptamos el compromiso que las programaciones deberían estar marcadas a la calidad, al insentivo cultural, al desarrollo en la cultura de la música en la juventud sanpedrana, en fín, hubo muchos debates y al final se logro un consenso que ameritaba y declaraba que el oyente   sienta el reflejo de la modernidad del mundo, 50% de temas entre vernaculares, tropicales y musica latinoamericana, 20% de informaciones entre locales, nacionales, internacionales y deportivas, 10% de música clásica (aunque la sintonía tenía que perderse, nos la jugamos), y un 20% de música rock and pop y musica internacional en los géneros que detallaba la revista de Billboard. Se declaró así mismo que la emisora era un ente promotor  de bien social para con su pueblo, (no digo oyentes). Entonces, trazado un objetivo, la misión tenía que cumplirse. Pedro Cárdenas surcaba los aires con su música vernacular, Jorge "Coco" Cárdenas y Amel Rojas con su música tropical andina. Restaba el 30%-que era poco- para Miguel Sosa Yurivilca y para quien les escribe. Entre Miguel y yo teníamos una buena colección de material discográfico, estaba el Grupo Otawa, Los Carpenters, Quenn, el Grupo Chicago, Toto, Kool and the Gang, el Grupo América de los Angeles, Blondie, Los Bee Gees, Danna Sammer, Tina Charles, Foreigner, los inolvidables Shocking Blue, el recordado Paul Anka, Nicolette Larson, Gloria Gaynor, Elton Jhon, el gran maestro Barry White, Diana Ross, Steve Winnwood, Rick James, los Players, Billy Joel, Olivia Newton Jhon, Gene Pitney, Gary Poket, The Hollies, Golden Farrin, Kiss, Men at Work, Pink Floyd, Survivor, Steve Miller y los infaltables Rolling Stone y los Beatles, etc, etc, etc. Con ésto quiero decir, que el rock and pop sonaba en esos tiempos maravillosos incluso en lo recóndito del planeta. Y...en mi tierra se escuchaban ese tipos de música (creo amigo acobambino Alarcón,  mi querido Jorge Luis Sancho Alania, Freddy León y  Jaime Chirinos de Radio Selecciones, están contestado en lo que argumentaban que los sanpedranos no entienden de música, de locución ni de radio). La emisora tubo fallas técnicas y económicas. San Pedro de Cajas carecía de fluido electrico, y lo mucho de los gastos que ocasionaba la permanencia en el dial, tenía que salir de nuestra alforja, en fín, ¡ se hizo rock and pop en San Pedro de Cajas!. Esto le contaba, en una oportunidad a Gerardo Manuel (1) y Armando Massé (2),-ambos amantes del rock- me dijeron: hasta ahora no habían tenido una información de cómo se escuchaba o se difundían ese tipo de música en los interiores del Perú. Cuando tanguemos la oportunidad de sacar un informe del rock en el interior, San Pedro de cajas es hasta ahora el primer  pueblito que formalmente difundió ese género.  

       Volviendo al tema que mas arriba había escrito, una pregunta final dirigida a los nuevos propietarios de la frecuencia 95.5 FM ¿No creen que los oyentes de varios años se merecen por lo menos una explicación o un comunicado público sobre el cambio de giro negocial? Un vendedor de camote en el mercado que al día siguiente comienza a vender pescado lo haría, sin duda alguna
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1.- Gerardo Manuel: discjockey desde hace 30 año, fundador de los Dolton`s, los Shain`s, actual director del grupo Humo y conductor del programa "Disco Club" por Radio Nacional del Perú, emisora que San Pedro de Cajas lo oye a las 9 de la noche.
2.- Armando Massé, presidente actual de APDAYC (asociación peruana de autores y compositores).
Por Jose A. Gamarra Amaro